“Le hemos vuelto a cambiar las gafas y tiene más miopía que el año pasado.”
Es una situación que vemos con frecuencia y que genera muchas dudas en las familias. ¿Es normal que aumente todos los años? ¿Seguirá aumentando? ¿Las pantallas tienen la culpa? ¿Hay alguna forma de intentar que avance más despacio?
La miopía puede progresar durante la infancia y la adolescencia, pero no lo hace de la misma manera en todos los niños.
Por eso, cuando detectamos un aumento de miopía en un niño, no nos interesa únicamente conocer cuántas dioptrías tiene. También queremos saber cuándo apareció, cómo ha evolucionado, si existen antecedentes familiares, cuáles son sus hábitos visuales y cómo está creciendo el ojo.
Y hay otro aspecto importante: actualmente existen diferentes estrategias destinadas al control de la progresión de la miopía.
En Alcocer Óptico abordamos estos casos dentro de nuestro servicio de salud visual infantil y control de miopía.
¿Por qué aumenta la miopía en los niños?
Para comprender por qué aumenta la miopía, primero necesitamos entender qué ocurre en un ojo miope.
De manera simplificada, en muchos casos de miopía el ojo presenta una longitud axial mayor, es decir, ha crecido longitudinalmente. Como consecuencia, la imagen de los objetos lejanos no se enfoca exactamente sobre la retina y el niño los percibe borrosos.
Durante la infancia y la adolescencia el ojo todavía está creciendo. En algunos niños ese crecimiento ocular va acompañado de una progresión de la miopía.
Por eso puede ocurrir algo como esto:
| Edad | Graduación |
|---|---|
| 8 años | -0,75 D |
| 9 años | -1,25 D |
| 10 años | -1,75 D |
| 11 años | -2,25 D |
Este ejemplo no representa una evolución que tenga que producirse en todos los niños. Sirve simplemente para mostrar por qué es importante observar la tendencia y no una graduación aislada.
La evidencia científica actual considera la miopía un fenómeno multifactorial en el que intervienen factores genéticos y ambientales. El International Myopia Institute incluye entre los factores relevantes la edad de aparición, los antecedentes familiares, el trabajo de cerca y la exposición al exterior.
La edad a la que comienza la miopía es importante
Una miopía que aparece a los 7 u 8 años merece una atención especial.
No significa que ese niño vaya necesariamente a desarrollar una miopía elevada, pero sí que tiene potencialmente más años por delante durante los que podría progresar.
Por este motivo, una de las primeras preguntas que hacemos a las familias es:
“¿Cuándo empezó a necesitar gafas?”
No es lo mismo detectar por primera vez una miopía a una edad temprana que hacerlo al final de la adolescencia.
La edad de aparición nos ayuda a valorar el contexto y a decidir cómo realizar el seguimiento.
¿Influye que los padres sean miopes?
Sí, los antecedentes familiares son relevantes.
Tener uno o ambos progenitores miopes se asocia a un mayor riesgo de desarrollar miopía. Sin embargo, esto no significa que la genética determine por completo lo que ocurrirá.
Dos hermanos con los mismos padres pueden presentar evoluciones distintas.
Por eso analizamos conjuntamente:
- antecedentes familiares;
- edad de aparición;
- graduación;
- evolución en revisiones anteriores;
- hábitos visuales;
- tiempo de actividad al aire libre;
- características individuales del niño.
Los antecedentes familiares son una pieza del puzle, no todo el puzle.
¿Las pantallas hacen que aumente la miopía?
Es una de las preguntas que más nos hacen los padres.
Y conviene evitar respuestas demasiado simples.
No podemos afirmar que un móvil, una tableta o un ordenador sean por sí solos “la causa” de la miopía infantil.
Lo que sí interesa es analizar el conjunto de hábitos visuales del niño: cuánto tiempo pasa realizando actividades de cerca, a qué distancia trabaja, cuánto descansa y cuánto tiempo pasa al aire libre.
Por ejemplo, no es lo mismo utilizar una tableta durante un periodo concreto que pasar muchas horas consecutivas alternando teléfono, deberes, videojuegos y ordenador prácticamente sin levantar la mirada a distancia.
La relación entre miopía y factores ambientales es compleja. La evidencia disponible respalda especialmente el papel protector del tiempo al aire libre frente a la aparición de miopía, mientras que su capacidad para reducir la progresión una vez que la miopía ya está establecida es menos clara.
Por tanto, nuestra recomendación no es demonizar las pantallas.
Es enseñar buenos hábitos visuales.
¿Cuánto puede aumentar la miopía de un niño en un año?
No existe una cifra universal que permita decir:
“Hasta aquí es normal y a partir de aquí no.”
La velocidad de progresión varía de un niño a otro.
Por eso es mucho más útil comparar diferentes revisiones y analizar la evolución en el tiempo.
Nos interesan especialmente situaciones como:
- aparición de miopía a edades tempranas;
- aumento continuado en sucesivas revisiones;
- necesidad frecuente de cambiar la graduación;
- antecedentes familiares relevantes;
- aumento de la longitud axial;
- aparición de nueva visión borrosa poco tiempo después de cambiar las gafas.
No debemos fijarnos solo en las dioptrías
Las dioptrías nos dicen qué potencia óptica necesita el niño para conseguir una visión adecuada.
Pero podemos necesitar más información.
En el seguimiento de la progresión de la miopía resulta especialmente interesante valorar también el crecimiento axial del ojo cuando está indicado y se dispone de la tecnología necesaria.
Podemos explicarlo de forma sencilla:
- la graduación nos ayuda a conocer la corrección que necesita;
- la longitud axial nos ayuda a estudiar cómo está creciendo el ojo.
Por eso el control de la miopía no debería reducirse únicamente a:
“Este año ha aumentado media dioptría, cambiamos los cristales y nos vemos el año que viene.”
¿Cómo puedo saber si a mi hijo le ha aumentado la miopía?
Algunos niños lo dicen claramente:
“No veo bien la pizarra con estas gafas.”
Otros se acostumbran progresivamente a ver peor y no se quejan.
Algunas señales que pueden hacernos sospechar un cambio son:
- entrecierra los ojos para mirar de lejos;
- vuelve a acercarse al televisor;
- dice que no distingue bien lo que escribe el profesor;
- necesita sentarse más cerca;
- comenta que ve peor que cuando estrenó las gafas;
- empieza a reconocer peor objetos o personas a distancia.
Ninguna de estas señales nos permite saber por sí sola si ha aumentado la miopía ni cuánto.
La forma de comprobarlo es realizar una valoración visual.
Si ya sabemos que el niño es miope y vuelve a notar visión borrosa de lejos, es recomendable comprobar su evolución.
¿Se puede intentar frenar el aumento de la miopía infantil?
Sí existen estrategias cuyo objetivo es reducir la velocidad de progresión de la miopía en niños.
Pero es importante utilizar las palabras correctamente.
Controlar la miopía no significa garantizar que deje de aumentar.
Tampoco significa “curarla”.
El objetivo consiste en intentar reducir su progresión respecto a la que se produciría sin esa intervención.
La revisión sistemática viva de Cochrane sobre control de miopía infantil, actualizada con búsquedas hasta febrero de 2024 y publicada en 2025, reunió 104 estudios y 17.509 niños. Encontró que diferentes intervenciones farmacológicas y ópticas pueden reducir el cambio refractivo o el alargamiento axial, aunque la magnitud del efecto y la certeza de la evidencia varían y todavía existen incertidumbres sobre los resultados mantenidos a largo plazo.
En nuestro artículo Así se frena la miopía infantil explicamos con más detalle el concepto de control de miopía.
¿Qué opciones existen para controlar la progresión?
No existe una única estrategia adecuada para todos los niños.
Actualmente pueden utilizarse diferentes aproximaciones según el caso.
Gafas específicas para control de miopía
Existen diseños de lentes oftálmicas desarrollados específicamente para el manejo de la miopía infantil.
Estas lentes proporcionan la corrección necesaria para que el niño vea bien e incorporan diseños ópticos destinados a influir en las señales relacionadas con la progresión de la miopía.
Pueden ser una alternativa especialmente interesante en niños para quienes las gafas constituyen la opción más cómoda o apropiada.
Lentes de contacto blandas para control de miopía
También existen lentes de contacto blandas diseñadas específicamente para esta finalidad.
No se trata simplemente de poner la graduación del niño en una lentilla convencional.
Su diseño óptico combina la corrección de la visión con zonas destinadas al control de la progresión.
Como cualquier lente de contacto utilizada en niños, requieren:
- selección adecuada del paciente;
- adaptación profesional;
- aprendizaje de manipulación;
- higiene rigurosa;
- controles periódicos.
Ortoqueratología u Orto-K
La ortoqueratología utiliza lentes de contacto especiales durante el sueño.
Estas lentes modifican temporalmente la geometría de la córnea de manera controlada. Tras retirarlas por la mañana, el usuario puede conseguir una buena visión durante el día sin utilizar gafas ni lentes de contacto convencionales, dependiendo de cada caso.
Además de corregir temporalmente la miopía, la Orto-K es una de las estrategias estudiadas para reducir el crecimiento axial en niños miopes.
La revisión de Cochrane encuentra evidencia de reducción del alargamiento axial con ortoqueratología, aunque también señala las limitaciones de los estudios y la necesidad de valorar adecuadamente beneficios, tolerancia y seguridad.
Atropina
La atropina en diferentes concentraciones también se utiliza en determinados protocolos médicos para el manejo de la progresión de la miopía.
Al tratarse de un medicamento, su indicación y seguimiento corresponden al ámbito médico.
Cochrane concluye que la atropina puede reducir la progresión, aunque los resultados dependen, entre otros aspectos, de la concentración empleada y persisten incertidumbres sobre algunos efectos y sobre los resultados a largo plazo.
¿Qué opción es mejor para mi hijo?
No deberíamos responder a esa pregunta antes de estudiar al niño.
Dos pacientes de la misma edad y con exactamente la misma graduación pueden necesitar planteamientos diferentes.
Para decidir una estrategia pueden tenerse en cuenta factores como:
| Factor | Por qué es relevante |
|---|---|
| Edad | Ayuda a contextualizar el riesgo de progresión |
| Edad de aparición | Una aparición temprana puede implicar más años de evolución |
| Graduación actual | Condiciona las alternativas disponibles |
| Cambios anteriores | Permiten calcular la tendencia |
| Longitud axial | Informa sobre el crecimiento del ojo |
| Salud ocular | Es imprescindible para algunas alternativas |
| Hábitos | Condicionan cumplimiento y elección |
| Madurez | Especialmente importante con lentes de contacto |
| Preferencias familiares | La estrategia debe ser sostenible |
| Seguimiento | Permite comprobar evolución y seguridad |
Por eso en control de miopía no buscamos simplemente “la mejor lente”.
Buscamos la opción más adecuada para ese niño.
El objetivo no es solamente que vea bien hoy
Este es posiblemente el cambio de enfoque más importante.
Cuando un niño miope acude a revisión, por supuesto tenemos que conseguir que vea correctamente.
Pero también podemos hacernos otras preguntas:
- ¿Está progresando?
- ¿A qué velocidad?
- ¿Cuándo apareció?
- ¿Cómo está creciendo su ojo?
- ¿Existen factores de riesgo?
- ¿Podría beneficiarse de una estrategia de control?
- ¿Cómo vamos a comprobar su evolución?
Esta diferencia explica por qué hablamos cada vez más de manejo o control de la miopía y no únicamente de graduarla.
¿Qué hacemos cuando valoramos la progresión de una miopía?
El estudio debe individualizarse.
Habitualmente comenzamos recopilando información sobre la historia visual del niño.
Revisamos cómo ha evolucionado
Si la familia conserva graduaciones anteriores, son especialmente útiles.
Nos permiten reconstruir algo parecido a esto:
- primera aparición de miopía;
- cambios posteriores;
- velocidad aproximada de progresión;
- estabilidad o aceleración.
Preguntamos por antecedentes familiares
Nos interesa saber si la madre, el padre o ambos son miopes y conocer, cuando es posible, aproximadamente qué graduaciones presentan.
Analizamos los hábitos visuales
Preguntamos por estudio, lectura, uso de dispositivos, deporte y actividades al aire libre.
No para buscar culpables, sino para conocer el contexto del niño.
Valoramos la graduación y la función visual
Una valoración optométrica proporciona información actual sobre el estado visual y permite compararla con los datos anteriores.
Estudiamos parámetros relacionados con la evolución
En los casos en los que está indicado, el seguimiento de parámetros como la longitud axial aporta información adicional sobre el crecimiento del ojo.
Diseñamos el seguimiento
El control de la miopía no termina cuando elegimos una solución.
Necesitamos volver a medir.
Solo así podemos saber cómo está evolucionando.
Si quieres conocer con más detalle nuestro enfoque en población infantil puedes consultar nuestra página de Salud Visual Infantil de Alcocer Óptico.
¿Cada cuánto debería revisarse un niño miope?
No todos los niños necesitan exactamente la misma frecuencia de seguimiento.
Dependerá de aspectos como:
- edad;
- velocidad de progresión;
- estrategia utilizada;
- cambios observados;
- salud ocular;
- adaptación al tratamiento.
Un niño que está estable no tiene necesariamente las mismas necesidades que otro cuya miopía está aumentando rápidamente.
Por eso el calendario de controles debe establecerse individualmente.
¿Qué podemos hacer en casa?
Los hábitos saludables no sustituyen una estrategia profesional de control cuando esta está indicada.
Pero sí son una parte importante del cuidado visual infantil.
Favorecer las actividades al aire libre
Es una de las medidas con mejor respaldo científico para reducir el riesgo de aparición de miopía.
Una revisión Cochrane publicada en 2024 concluyó que las intervenciones destinadas a aumentar el tiempo al aire libre podrían reducir la aparición de nuevos casos de miopía infantil. La evidencia sobre su capacidad para frenar la progresión de una miopía ya existente es menos concluyente.
Interrumpir las actividades prolongadas de cerca
No hay que impedir que un niño estudie, lea o utilice dispositivos.
Lo que interesa es evitar periodos excesivamente largos de trabajo continuo a corta distancia.
Los descansos permiten cambiar el enfoque y mirar a distancias mayores.
Evitar distancias excesivamente cortas
Si el niño estudia prácticamente pegado al libro, al móvil o a la tableta, conviene corregir el hábito.
Una postura cómoda y una distancia de trabajo razonable son preferibles.
No quitar las gafas pensando que así “trabajará el ojo”
La hipocorrección de la miopía no se considera una estrategia apropiada para frenar su progresión. La literatura clínica recomienda proporcionar la corrección visual adecuada.
Cumplir los controles
En una miopía que está progresando, las revisiones permiten detectar cambios y adaptar la estrategia cuando sea necesario.
Cuatro ideas sobre la miopía infantil que conviene aclarar
“Le aumenta porque lleva gafas”
No.
Las gafas corrigen el desenfoque de la miopía. El aumento de graduación refleja la evolución del sistema visual; no significa que las gafas hayan provocado esa progresión.
“Todo es culpa del móvil”
Tampoco.
La miopía es multifactorial. Los hábitos visuales son relevantes, pero no existe una única causa responsable de todos los casos.
“Si aumenta, simplemente cambiamos los cristales”
Cambiar la graduación permite recuperar una buena visión.
Pero ante un niño cuya miopía progresa repetidamente también tiene sentido plantearse si conviene estudiar su evolución y las posibles estrategias de control.
“Hay un método que funciona igual para todos”
No.
Controlar la miopía exige individualizar.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que a mi hijo le aumente la miopía todos los años?
La miopía puede progresar durante la infancia y adolescencia. Sin embargo, la velocidad no es igual en todos los niños. Más que decidir si un aumento aislado es “normal”, conviene estudiar su tendencia a lo largo del tiempo.
¿Cuándo deja de aumentar la miopía infantil?
No existe una edad exacta aplicable a todo el mundo. En muchas personas la velocidad de progresión disminuye al avanzar la adolescencia, pero puede continuar posteriormente. El seguimiento individual permite saber qué está ocurriendo en cada caso.
¿Se puede evitar que aumente?
No puede garantizarse que la miopía se detenga por completo. Sí existen diferentes estrategias cuyo objetivo es reducir su velocidad de progresión.
¿Cuándo debería valorar el control de miopía?
Especialmente cuando la miopía aparece en un niño y observamos progresión en sucesivas revisiones, merece la pena realizar una valoración específica del caso.
¿Las lentes de control de miopía eliminan la miopía?
No.
Su objetivo es proporcionar una adecuada corrección visual y reducir la progresión. El niño continúa siendo miope.
¿Puede un niño utilizar lentes de contacto?
Muchos niños pueden hacerlo correctamente cuando están bien seleccionados, motivados y entrenados. La decisión debe tener en cuenta su madurez, salud ocular, higiene y capacidad para seguir las instrucciones.
¿Qué diferencia hay entre corregir y controlar la miopía?
Corregir la miopía significa conseguir que el niño vea nítido utilizando gafas o lentes de contacto.
Controlarla significa añadir el objetivo de intentar reducir su progresión.
En resumen
Si a tu hijo le aumenta la miopía cada año, no tenemos que limitarnos a observar la nueva cifra de su graduación.
Es más útil preguntarnos cómo está evolucionando.
La edad de aparición, los antecedentes familiares, las graduaciones anteriores, los hábitos visuales y determinados parámetros oculares nos permiten comprender mejor cada caso.
Actualmente existen estrategias ópticas y farmacológicas destinadas a reducir la progresión de la miopía infantil, aunque ninguna permite garantizar que vaya a detenerse completamente.
Por eso el control de miopía debe ser individualizado y acompañado de seguimiento.
¿A tu hijo le aumenta la miopía?
Si habéis tenido que cambiar su graduación varias veces o te preocupa cómo está evolucionando, podemos realizar una valoración específica.
En Alcocer Óptico estudiamos cada caso para determinar cómo está progresando la miopía y qué opciones pueden ser adecuadas.
Estamos en Quart de Poblet, a pocos minutos de Valencia.
Solicita una valoración de control de miopía
También puedes conocer nuestro servicio de salud visual infantil y control de miopía o ampliar información en nuestro artículo sobre cómo frenar la miopía infantil.
Fuentes
International Myopia Institute. Clinical Management Myopia Guidelines Report.
European Society of Ophthalmology e International Myopia Institute. Update and guidance on management of myopia.
Cochrane. Intervenciones para frenar la progresión de la miopía infantil. Revisión sistemática viva publicada en 2025, con búsquedas actualizadas hasta febrero de 2024.
Cochrane. Intervenciones para aumentar el tiempo al aire libre para prevenir la aparición y progresión de la miopía infantil.