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MIOPÍA Y SU CONTROL

Desde hace mucho tiempo, la miopía es una vieja conocida de ópticos-optometristas y oftalmólogos. Pese a ello, hasta hace relativamente poco tiempo no se ha sabido con  el mecanismo por el cual se desarrolla y evoluciona, y aún queda mucho por conocer sobre las causas que influyen.

Pero nunca antes ha sido tan grande entre profesionales la alarma que supone el rápido incremento del número de miopes en la población; en este momento, el30% de la población mundial es miope. Hacia el 2050 pasará a serlo el 50%.

¿Qué es lo que más está generando este espectacular aumento?. Son varios factores, pero se sabe a ciencia cierta que el mayor tiempo de trabajo en visión próxima (cerca) influye directamente en las posibilidades de ser miope. Si un niño pasa más de 2,5h/día en trabajos en vp (haciendo deberes, mirando la tablet o móvil…) la probabilidad aumentan hasta un 50%.

Una mayor número de dioptría de miopía va asociado a mayores riesgos de patologías oculares. Los factores que más condicionan la aparición de miopía son: la etina (los asiáticos son los más miopes, con tasas de un 92% en Corea del Sur y 83% en Taiwan), la genética (si el padre o madre es miope aumenta hasta x3, si lo son los dos hasta x6) y las condiciones ambientales.

Y esa es la buena noticia, que sí podemos influir en la NO aparición de la miopía actuando sobre los factores ambientales. ¿Cómo? Con algo tan simple como permitiendo que nuestros hijos estén al aire libre expuestos a la luz del sol como mínimo una hora y media al día. El sol nos proteje de que nuestro ojo se alargue (provocando miopización) por la cantidad de luz que proporciona, inigualable a cualquier entorno de interior bien iluminado. Al mismo tiempo, al estar en espacios abierto desaparece el efecto de la acomodación, y ésto también constituye un factor protector.

Los niños y adolescentes son los más vulnerables, pues es durante esa época de crecimiento y cambio cuando con más frecuencia aparece la miopía y cuando más rápidamente progresa. Cuanto más pequeño es el niño, más riesgo de que el aumento de la miopía se dispare.

Por ello es crucial hacer un buen diagnóstico de factores de riesgo y una excelente revisión sobre el estado refractivo del ojo (cuánta graduación tiene) a muy corta edad. Los niños fisiológicamente nacen hipermétropes en una cantidad que va disminuyendo con la edad. Sabemos cúan hipermétrope debe ser un niño en función de la edad que tiene. Si ese valor es inferior al esperado, entra en riesgo de acabar desarrollando una miopía.

Constantemente acuden a consulta padres preocupados porque sus hijos pasan más horas de las convenientes con dispositivos móviles.

Las nuevas tecnologías tienen que traer nuevas maneras de educar y enseñar cómo usarlas de manera saludable.

Mientras tanto, tendremos la ayuda a APPs que nos ayudarán a monitorizar el uso que los más pequeños hacen de ellas (registran el tiempo de utilización y los descansos) y nos permitirán programarlas para asegurarnos de que la distancia de trabajo no sea demasiado corta.

Y, ¿qué hacer si nuestro hijo ya es miope?. Actualmente podemos tratar la miopía de dos modos:

1) el tratamiento convencional, que se basa en “poner”r gafas con la graduación correcta para ver bien de lejos (problema fundamental de los miopes). Sabemos que esta solución es temporal, pues entre 6meses y un año existe una alta probabilidad de que le aumente la miopía y habrá que renovar la graduación para que pueda, de nuevo, ver bien.

2) el tratamiento preventivo: se basa en, efectivamente poner la graduación correcta al niño para que vea bien. Y al mismo tiempo, junto a la graduación, añadir con diseños más avanzados mecanismos de control para que el ojo no crezca tan rápido (aumento de miopía). Ésto podemos hacerlo con gafas o con lentillas. Y, múltiples estudios han puesto de manifiesto que este sistema puede ayudar a contener hasta un 40% el avance de la graduación.

Así, si nos decidimos por actuar según la estrategia preventiva, lo que representaría por ejemplo en 5 años un aumento de -3,75D (suponiendo un aumento de -0,75D/año) pasaría a ser de -2,25 en ese mismo tiempo, sin olvidar que ésto supondría tener un  ojo menos largo y una retina no tan fina. Es decir, un ojo potencialmente más sano.

Este otro modo de hacer las cosas es el que se acabará imponiendo. Porque todas las medidas son pocas para evitar su progresión.

 

 

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